Este joven artista originario de Châteaubriant suele revisitar conocimientos y técnicas, especialmente en el ámbito del sonido y la luz. Para su primera intervención en el escaparate situado en la explanada del museo, Dominique Blais propone un dispositivo cinético inspirado en un objeto muy conocido en el ámbito científico, el giroscopio, que asocia al disco de Newton. La velocidad de rotación del disco depende de la intensidad de la luz exterior, lo que provoca efectos de iridiscencia del color. Escultura en movimiento, objeto insólito, esta obra que se nutre de la luz o de su ausencia para hacer aparecer o desaparecer el color sugiere un universo poético que resuena con lo que es un museo, el lugar de la luz y el color.