Eva Taulois
2026
Eva Taulois empuja los límites de la pintura más allá del marco y hacia el volumen: el lienzo se convierte tanto en superficie textil como pictórica, atravesada por tensiones cromáticas. En eco con la instalación concebida para la vitrina del atrio, la artista se infiltra discretamente en las colecciones de arte antiguo, como esas neuronas espejo esenciales para el aprendizaje mediante la observación y el mimetismo.
Drapeados, pliegues, terciopelos, perlas, colores y contrastes se convierten en puntos de contacto entre épocas, al mismo tiempo que revelan el anclaje pictórico del trabajo de Eva Taulois. Mientras cultiva afinidades con obras del pasado -en particular con las de Philippe de Champaigne-, la artista no deja de interrogar a la pintura y sus componentes: el pigmento, el reflejo y la textura.
Desplegándose a través de una gran diversidad de medios y formatos, la práctica de Eva Taulois transforma la exposición en un teatro de objetos ambiguos. Aquí utiliza un marco antiguo del siglo XVII, procedente de las colecciones del museo, para revelar una composición inédita de perlas; allí, unos asientos se presentan como cuadros dispuestos en horizontal, con texturas mullidas, brillantes o mates propias del terciopelo. Estas formas y composiciones, que oscilan entre el vocabulario abstracto y el minimalismo, desdibujan los usos y desplazan la mirada.